Archive for Julio, 2009
Montaña en primera línea de playa
Ascensión al Montgó, un mirador vertiginoso entre Denia y Jávea.
Debe de haber pocas montañas que atraigan más miradas que el Montgó: huesuda y atroz, como la mano de gigante que describió Blasco Ibáñez en Mare Nostrum, esta mole calcárea se alza entre Jávea y Denia formando con el cabo de San Antonio, que es su prolongación, una silueta distinguible desde cualquiera de las playas que bordean el golfo de Valencia, incluso desde la lejana Oropesa, allá en Castellón. Muy vista, sí, pero muy poco trillada, pues los millones de personas que la contemplan lo hacen mientras se tuestan al sol, sin albergar el más mínimo deseo de subir a ella, por más que esta montaña haya jugado, como enseguida veremos, un destacado papel en la historia de la humanidad, incluida la humanidad que sólo se alimenta de paella y fotones.
Quien sí subió al Montgó, en la primavera de 1804, fue el astrónomo Pierre-André Méchain, que a la sazón andaba calculando la longitud del meridiano terrestre. Gracias a esa ascensión, la nueva medida universal que la Francia revolucionaria quería ofrecer al mundo, el metro, pudo definirse como la diezmillonésima parte de la distancia entre un polo y el Ecuador. Y es por eso que todos los que usan el metro están en deuda con el Montgó: sastres, agrimensores, albañiles, aficionados al bricolaje, jueces de lanzamiento de jabalina…, y también los turistas que se pelean por un metro de arena libre sobre el que tender la toalla y que, si pudieran, harían desaparecer este pedrusco para ganar una hora más de sol.
El motivo por el que Méchain eligió el Montgó, y no el castillo de Denia u otro punto más llano de la costa, es que, para realizar sus triangulaciones, necesitaba ver Ibiza con claridad. Y eso sólo se podía hacer desde aquí, como ya habían tenido ocasión de comprobar el geógrafo Al Idrisi, los soldados de la Legión VII Gémina que establecieron un puesto de vigilancia en el siglo III y los hombres que habitaron en el neolítico la cova de l’Aigua. Por parecidas razones, de altura y pendiente, el Montgó se salvaría de la vorágine urbanística que desde mediados del siglo XX ha ido devorando la mayor parte del litoral levantino, no viéndose hoy en sus faldas más que un par de tiros al plato, que tampoco podrían haberse instalado en otro lugar de Denia o de Jávea porque doquiera que se apunte hay un chalé.
La cara este
Junto a uno de esos campos de tiro, el de Les Planes-Denia, situado a 2,4 kilómetros de Jávea, vamos a iniciar nuestra andadura en pos de tan histórica cumbre siguiendo una pista de tierra cerrada al tráfico con cadena que enfila directa hacia la cara este, a primera vista inaccesible, del Montgó. Este buen camino discurre durante casi dos kilómetros por el paraje de Les Planes, un altiplano pedregoso que, pese a su aridez extrema, pintan de verde los pinos carrascos, coscojas y palmitos, y que en primavera, para más milagro y color, revienta de gladiolos, jaguarzos, cantuesos, aliagas… En total, más de 650 especies que hacen que los botánicos se froten los ojos y que justifican plenamente que el Montgó fuera declarado parque natural en 1987. Más que la cantidad de plantas, enorme para el reducido espacio de parque (2.117 hectáreas), sorprende la rareza de muchas de ellas, especialmente las que medran en las umbrías del macizo -cual la hierba de herradura o la escabiosa rupestre- y en los acantilados del cabo de San Antonio, como la Silene de Ifach, el enebro marino, la alfalfa arbórea o el cardo de peña, el cual únicamente crece en este punto concreto de la península Ibérica y en alguna localidad ibicenca.
A la media hora de paseo, o quizá algo menos, llegaremos a una encrucijada en la que se levanta un panel informativo. Aquí, justo donde la ladera comienza a empinarse sobremanera, deberemos dejar la pista para trepar por una senda que zigzaguea cansinamente, durante una hora larga, por pedreras y cortados que son de buena querencia del té de roca. Lejos de ser aburrida, esta serpenteante trocha nos brindará unas vistas de la bahía de Jávea, cerrada al sur por el cabo de la Nao y la isla del Descubridor, como sólo las gozan las gaviotas, águilas perdiceras, cernícalos y halcones peregrinos que tienen sus nidos en los acantilados del macizo.
Transcurrida una hora y media de marcha, alcanzaremos la delgada arista cimera, y en media hora más, avanzando a mano derecha, el vértice geodésico que señala la máxima altura del Montgó: 753 metros sobre el cercano mar. Al sur reconoceremos el peñón de Ifach; a poniente, la sierra de Aitana; al norte, allende el puerto de Denia, las playas de Oliva y Cullera; y a naciente, Ibiza y Formentera, las Pitiusas que Méchain, hace 204 años, enfocó con su catalejo a fin de determinar la medida exacta del orbe y, por extrapolación, la del metro-patrón. Curiosamente, al Montgó le calculó siete metros más de los que en realidad tiene. Pero un error de un 1% lo tiene cualquiera, hasta los GPS.
Fuente/elviajero.elpais.com
Ballena aparece muerta a unos 40 metros de una playa de Castellón
Una ballena ha aparecido muerta esta tarde a 40 metros de la orilla de una playa de la ciudad de Castellón, según han informado fuentes de la Policía Local.
El cetáceo, ante la sorpresa de los bañistas, ha aparecido esta tarde en la playa de El Serradal, en una zona próxima a la vecina población de Benicàssim.
El mamífero marino se habría acercado mucho a la costa, probablemente desorientado y se ha quedado varado a escasos 40 metros de la orilla de la playa poco antes de morir.
Tras el avistamiento, la Policía Local ha comunicado el hallazgo a la Dirección provincial de Costas, que es la que tiene que encargarse del rescate del cetáceo.
Fuente/abc.es
Capitanía Marítima ve poco viable condonar las multas a los pescadores
Los 77 expedientes por impedir la entrada de barcos a PortCastelló en octubre de 2005 van de los 3.000 a los 5.000 euros de multa.
El capitán marítimo de Castellón, Juan Andrés Lecertúa, aseguró ayer que las leyes «están para cumplirse» tras ser preguntado por las petición de condonación de sanciones a los pescadores de la provincia de Castellón que, durante una movilización en 2005, bloquearon el puerto de la capital.
Lecertúa recordó que se iniciaron 77 expedientes sancionadores a los pescadores, con multas que van desde los 3.000 a los 5.000 euros en función de los días en que bloquearon la bocana de entrada a las instalaciones portuarias del Grau.
Según dijo, «es lógico que los pescadores pidan que se les condonen las sanciones, pero si no hay un indulto por parte del Gobierno, no sé si hay posibilidades jurídicas de que el ministro pueda saltarse la ley a la torera». El capitán marítimo explicó que los pescadores recurrieron los expedientes sancionadores vía judicial a través de los juzgados contencioso-administrativos, por lo que «si hay una sentencia que ratifica la sanción, difícilmente se podrá condonar ese pago, a no ser -añadió- que se haga vía Consejo de Ministros a modo de indulto».
En este sentido, el capitán marítimo de Castellón insistió en que «las leyes no sólo están para cumplirse sino que la Administración debe velar para que se cumplan» y aludió a una sentencia del Tribunal Supremo publicada unos meses antes del bloqueo del puerto en otoño de 2005 en la que se condenaba al Gobierno a indemnizar a unas navieras por el perjuicio ocasionado por el cierre de puertos en 1999.
Por este motivo, Lecertúa subrayó que la obligación de Capitanía Marítima es proceder a la ejecución de todas las sentencias estimatorias de los expedientes sancionadores.
Por su parte, el subdelegado del Gobierno en Castellón, Antonio Lorenzo, manifestó que las sanciones de la provincia «no fueron excepcionales, ya que se impusieron aquí y en otras provincias de España donde se incumplió la orden de no bloquear los puertos».
En este sentido, el capitán marítimo sí que quiso puntualizar en que la situación de Castellón fue especial porque el puerto de Castellón se bloqueó por mar y por tierra, mientras que el resto de puertos sólo se hizo por mar.
Respecto a la demanda del equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Castellón pidiendo que se retiren estas sanciones debido a la actual situación del crisis del sector, Lorenzo apuntó que «el Ayuntamiento pone multas por el incumplimiento de las ordenanzas municipales, y no sería normal que yo pidiese que se le retirase una multa a alguien que ha circulado a 200 kilómetros por hora por estar en paro».
Fuente/lasprovincias.es